NATURALEZA Y ECOLOGÍA EN LA HISTORIA DEL ARTE
MODULO 1
FUNDAMENTOS DEL CURSO
El arte de todas las culturas refleja su cosmovisión. Se han realizado así distintos estudios que muestran el modo en que las obras de arte expresan un modo de percibir aspectos particulares de la realidad, tales como los conflictos sociales o el diverso rol de la mujer a lo largo de la historia humana.
En esa misma línea, este curso plantea una mirada específica sobre la percepción ecológica y la relación naturaleza-sociedad en distintas épocas y culturas. Fenómenos tales como la calidad del medio ambiente urbano, la contaminación, la erosión de los suelos, la deforestación, las inundaciones, el daño ambiental que sufren las obras de arte, la afectación de las poblaciones de fauna silvestre, encuentran su representación en las obras de arte respectivas. Esto permite una relectura de formas tradicionales del arte tales como la representación del paisaje.
Se trata de un curso de historia ambiental, que muestra el modo en que cada cultura expresa en su arte las condiciones ambientales que vive, el ambiente que construye o que sufre. En la medida que lo ambiental incluye lo social, también nos referiremos a las condiciones sociales que ayudan a contextualizar el vínculo de cada grupo humano con su soporte natural.
El universo es tan amplio (abarca todas las culturas humanas y todas sus formas de arte) que es necesario efectuar una selección con fines didácticos a partir de estudios de caso. En tal sentido, la selección de obras a tratar está definida por aquellas que, a juicio de los docentes, reflejan de la mejor manera dicha cosmovisión.
Escucha aquí la presentación del Curso, contado por el Lic. Antonio Elio Brailovsky
LAS OBRAS DE ARTE DE LA CLASE 1
DESCRIPCIÓN
Las siguientes imágenes tienen que ver con lo primero que vemos de la naturaleza, que son los objetos, antes de percibir los conjuntos. Estas imágenes hacen un ida y vuelta entre representaciones fotográficas y pictóricas de flores. El ejercicio es tratar de imaginar los sentimientos de los respectivos artistas en cada una de esas expresiones.
Los artistas llegan a la complejidad de la Naturaleza por aproximaciones sucesivas. Los acompañamos a partir de nuestra primera percepción del medio natural, que es la de los ritmos de la naturaleza.
La función de esta clase es de sensibilización. Abandonamos por un instante las pautas racionales de nuestra cultura y tratamos de ver el mundo con los ojos de los artistas que nos muestran su forma de percibirlo.
La primera aproximación sensitiva está asociada a las variaciones de los ritmos de la naturaleza. De ellos, uno de los más intensos es el vinculado con el retorno de las flores, asociado en todas las culturas con la pubertad y el despertar de la vida. Recordemos que las flores son los órganos sexuales de las plantas. Por ende, su asociación con el erotismo no es antojadiza.
Las dos obras siguientes son representaciones florales en mosaicos romanos. La técnica consiste en agrupar pequeñas piedritas de colores para formar dibujos. La solidez del material permite el extraordinario grado de conservación en que se encuentran.
FOTOGRAFÍAS Y PINTURAS DE FLORES
Entre nosotros, la fotografía es la forma más generalizada de aprehender gráficamente el mundo.
Tomar fotos es una forma de entrenar la mirada.
Definir los encuadres, los ángulos de visión, las luces y las sombras, son formas de aproximarnos a la manera en que los artistas construyen sus cuadros.
Cuando tomamos una foto empezamos a comprender por qué el artista eligió una cierta forma de representar el objeto. Nunca es la realidad misma sino un particular y deliberado recorte de ella.
¿Qué está queriendo decir o qué sentimientos trata de despertar el artista en nosotros en cada caso? Busquemos ese sentimiento, aunque no tengamos palabras para expresarlo.
Por eso hemos querido comparar, tanto por afinidad como por contraste, algunas fotografías de flores tomadas por Nelly Harracá con pinturas de artistas conocidos. Nos entrenamos a mirar de un modo minucioso, es decir, lo contrario a lo que nos proponen los videoclips.
¿Predomina el detalle de las formas o las manchas de color?
Por ejemplo, un aspecto interesante es comparar qué aspectos privilegia el artista. Es claro que las rosas son las flores más representadas en nuestra cultura. ¿Qué nos atrae de las rosas, lo suficiente como para que ocupen un lugar tanto en la religiosidad cristiana como en la musulmana? La rosa parece ser un hilo particular que vincula la pureza de María como Rosa Mística, con el modo en que Mehmet II, Sultán de Turquía, adquiere la sabiduría.
Pequeña y espinosa cuestión: las rosas se distinguen por sus espinas y hay infinidad de poesías que las mencionan y las usan como metáfora. ¿Eligen los artistas representarlas u ocultarlas?
¿Les importa el tamaño de las flores? Van Gogh juega con enormes girasoles que desbordan los floreros. Harracá fotografía una diminuta flor azul con centro amarillo, cuyo atractivo está asociado a su pequeñez.
LA NATURALEZA CAMBIA A LO LARGO DEL AÑO
Continuamos con el ciclo de las estaciones del año, donde los juegos de colores, luces y sombras son el vehículo de transmisión de vivencias particulares. Como vemos, los términos primavera, verano, otoño e invierno tienen significados profundamente distintos para diferentes artistas. El primer intento para adentrarnos en el mundo de cada artista es puramente visual: vemos un lenguaje de formas y colores.
Les estamos pidiendo que den un paso más. En última instancia, la verdadera función del arte es transmitir sentimientos. ¿Qué quieren decirnos los artistas en sus diferentes maneras de pintar la alegría, la desolación o la melancolía y asociar estos sentimientos a determinadas situaciones paisajísticas? Tenemos una selección bibliográfica en la que diferentes escritores nos cuentan su percepción sobre el ritmo de las estaciones. Comenzamos por un texto del humorista (que se hacía llamar Vizconde, por supuesto que sin serlo) Lascano Tegui sobre la forma en que el paso del tiempo modifica la percepción del ciclo de las estaciones en la ciudad de Buenos Aires. Del mismo modo que el escritor lo dice, el artista plástico nos hace percibir sus sentimientos, sin que pasen por la mediación de la palabra.
El punto de partida de esta parte de la clase es una obvia secuencia fotográfica de las variaciones de un paisaje en distintos momentos del año. Un paso mayor de complejidad es mostrar el mismo ciclo en el cine, a través de fotogramas de la película “Primavera, verano, otoño, invierno...y después primavera”, de Kim Ki-duk. Aquí el artista emplea los ritmos estacionales como metáforas de las diferentes etapas de la vida y su idea de un eterno comienzo.
LOS RITMOS DE LA NATURALEZA EN PAISAJES URBANOS
Los impresionistas llevaron la percepción de la luz hasta sus últimas consecuencias. Camille Pissarro (1830-1903) alquiló una buhardilla en París y pintó lo que veía por la ventana en distintas estaciones y condiciones climáticas. En algunos casos, las diferencias son tan intensas que parecen lugares distintos.
Comparemos la imagen con el texto del tango de Cadícamo, que cantó Gardel, y tal vez estemos viendo el mismo bulevard sobre el que caía la nieve, mientras el artista temía que allí lo encanara la muerte, sin volver a ver a Buenos Aires.
EL CICLO DE LAS ESTACIONES EN DIFERENTES ARTISTAS
Cada artista lo hace según las pautas y estilos de su tiempo histórico. La siguiente es una muy pequeña selección de sus diferencias y similitudes.
- El ciclo agrícola de los incas en Felipe Guamán Poma de Ayala, peruano (1565 - 1644). Intenta valorizar la vida indígena ante el Rey español Felipe II. Lo que en Pizarro era estética, aquí es necesidad vital: los pueblos agrícolas descubren la astronomía para poder predecir los tempos de siembra y cosecha. Las estaciones no marcan ningún momento de descanso sino sólo cambios en las duras tareas del campo.
- Giuseppe Arcimboldo, pintor renacentista italiano, ofrece una versión humorística. Construye retratos emblemáticos usando las producciones características de cada estación. Por debajo de la destreza y del ingenio, subyace la idea de que el hombre pertenece a la tierra y está sujeto a sus ritmos.
- Jacob de Vit, un artista rococó, utiliza la técnica de la ilusión óptica (trompe l´ oeil, en francés). Estas alegorías son cuadros, no esculturas. Los protagonistas son niños que juegan, tal vez porque los clientes del artista pertenezcan a una clase ociosa a la que no se le ocurriría trabajar.
- Francisco de Goya y Lucientes se aproxima desde el costumbrismo. Los protagonistas de La Primavera son muchachas floristas. La dorada luz primaveral baña las montañas, los personajes y el propio cielo. Existe una carga simbólica que marca el renacimiento de todo y que protagoniza el conejito en la falda de la chica arrodillada (que representa la fertilidad), las flores y la niña. El Otoño es la vendimia, donde los personajes se ofrecen uvas, así como en la primavera compartían flores. En este cuadro la naturaleza inspira tranquilidad y sosiego, todo es bello, agradable y calmado. El Invierno muestra un ambiente frío, desapacible y triste, donde los protagonistas sufren la rudeza del viento y la nieve. En El Verano, un grupo de segadores descansa del calor sentados sobre trigo recién cosechado. Algunas personas en la derecha prosiguen el trabajo, mientras en la izquierda unos hombres intentan emborrachar a un campesino.
- Claude Monet lo hace mostrando paisajes y colores característicos de cada estación.
- Fernando Fader pinta distintos momentos de la naturaleza de Córdoba, a veces desde el mismo lugar para resaltar el paso de las estaciones.
- Las representaciones alegóricas de estaciones se colocan en parques como el Palacio San José, residencia del general Urquiza.
- Pablo Picasso expresa su odio visceral al frío, que tantas personas comparten, y la sensualidad del calor, que refleja en una escena erótica.
- Diferentes artistas expresan las características distintivas de la naturaleza y la cultura (es decir, del ambiente) en las estaciones del año y los sentimientos asociados a cada situación.
La clase cierra con un pequeño video en el que alternamos pinturas alegóricas sobre el otoño con fotografías de Antonio Elio Brailovsky referidas al otoño en Mendoza. La música es “Tonada de otoño”, de Jorge Sosa (letra) y Damián Sánchez, cantada por Mercedes Sosa y Pocho Sosa.
La bibliografía incluye la ya mencionada selección de textos literarios y un artículo académico de María Novo, sobre “La complementariedad ciencia arte para la construcción de un discurso ambiental integrado”.