| El Rally, una exhibición de subdesarrollo |
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Es sabido: nos gusta ver competencias violentas. Por algo la carrera de carros de Ben Hur es una de las escenas más recordadas de la historia del cine. Nos extasiamos viendo los pedazos de competidores que iban quedando por el camino. Sólo que al terminar la filmacion, los actores se lavaban el ketchup y se iban a tomar una cerveza con Charlton Heston. Lo dijo, con desconcertante sinceridad en 2009, el Ministro de Turismo de la Provincia argentina de La Pampa, al pedir que alguien muriera al atravesar esa provincia, para poder hacerla conocer como destino turístico internacional. Le sonrió la Fortuna: La Pampa tuvo su muerto, y, con él, algunos segundos de mención en las cadenas internacionales de noticias. ¿Cuántos segundos de cobertura mediática vale una vida humana? Más de medio centenar de muertes sugieren el perverso atractivo del Rally. Veamos algunos comentarios.El periodista Roberto Fernández (Crítica Digital) señala: "Los rallies no son factibles sin víctimas fatales, de lo contrario dejarían de ser rallies, aunque esto suene tremendista. Porque es doloroso ya que mueran los propios protagonistas del espectáculo, pero es peor aún que los sujetos de la tragedia broten fuera del camino, entre los espectadores, razón de existir de este deporte y del resto de las modalidades de la industria lúdica. ¿Dónde poner al público si no al borde de las rutas, para que bulla la adrenalina, a centímetros del paso de pesadísimos vehículos que surfean sobre tierra suelta o sobre el barro, cuando no sobre la nieve o el hielo? Máquinas que cual si fueran proyectiles vuelan al límite de la insubordinación, mientras el piloto procura mantener las formas, confiado en las instrucciones que al toque aporta el navegante. Allí esta el goce, en esa especie de ruleta rusa. Si se equivoca el navegante, la bala se va afuera. Y afuera está la gente".
En esta entrega:
Un gran abrazo a todos. Antonio Elio Brailovsky
Los niños destructores - Ezequiel Fernández MooresEn 2006, el Dakar se corría todavía en Africa y era centro de duras críticas por su casi medio centenar de muertos, a razón de casi dos por edición. El Colectivo Acciones para las Víctimas Anónimas del Dakar (CAVAD) pidió su supresión para 2007. No se refería al australiano Andy Caldecott, q uien se mató al caer de su moto KTM a unos 150km por hora en Guinea. CAVAD hizo su pedido por la muerte de Bubacar Diallo, un niño guineano de diez años de edad que había ido a ver al Dakar con sus padres y fue arrollado por la 4x4 del letón Maris Saukans, que se despistó a unos 100km/h. Bubacar fue el noveno espectador muerto en pleno Dakar. Y fue el primero del que se conoció su nombre y apellido. Bubakar bien podría haber sido hijo de Gacel Sayah, el personaje de "Los Ojos del Tuareg", una novela del escritor español Alberto Vázquez Figueroa que cuenta la otra cara del Dakar. El niño fue enterrado esa misma tarde con el rito musulmán y ante los siete ministros de Guinea que habían asistido a la partida de la etapa. No sirvieron ese día los avisos pegados en los árboles en distintos dialectos, los anuncios radiales ni los cientos de soldados que debían controlar a la multitud. El Rally volvía a Guinea luego de diez años. En la última carrera, en 1996, el francés Laurent Gu eguen se mató tras chocar su camión Mercedes con una mina abandonada. Y Marcel Pilet atropelló y mató con su moto a una niña. La expectativa en Guinea por la vuelta del Dakar era enorme y la gente desbordó los controles en la edición de 2006. Bubacar murió cuando un helicóptero lo trasladaba al hospital. El periodista inglés Chris Roper no objetó que un practicante de un deporte extremo se mate, pero sí que mate a otros. "Daños colaterales", ironizó un medio español. El piloto francés Bruno Saby se preguntó ese día: "¿Vale la pena divertirse así?". El Dakar se defendió. Habló de contaminaciones y colonialismos muchos más graves que los quince días que dura el Rally, una prueba que comenzó como aventura y se convirtió en negocio privado del grupo francés que publica, entre otros, el diario L’Equipe. El Dakar mencionó los cientos de pilotos que juntaban hasta el último peso para ir al Africa, lejos de ostentaciones millonarias. Rechazó que sus donaciones en cada carrera fueran "pura hipocresía". Y citó, entre otros, el caso del motociclista italiano Fabrizio Meoni, ganador en 2001 y 2002 y que se mató en la edición de 2005. Sólo después de su muerte, y gracias al cura párroco de su ciudad, se supo que Meoni había establecido un vínculo profundo con Africa. Y que silenciosamente había destinado el dinero de su premio a la construcción de una escuela para doscientos niños en Dakar. Otro piloto contó el caso de Merzougha, la ciudad marroquí que, según dijo, se convirtió en un gran centro turístico gracias al Rally. Una formidable crónica publicada este domingo desde Senegal por C, la revista dominical del diario Crítica de la Argentina, contó que en Mauritania el Rally representaba el 15 por ciento del PBI del país, pero que en Dakar no hay buenos recuerdos. Se cita al Rally como "una máquina depredadora de paisajes vírgenes, como una tromba salpicada de accidentes y como una caravana que cruzaba el oeste de Africa a toda velocidad, dejando a su paso polvo, prostitución y un gran puñado de dólares". Se trata del mismo Rally que suspendió su edición 2008 por supuestas amenazas de Al Qaeda y se fue de Africa para mudarse estos días a nuestro país, donde fue recibido con generosa cobertura de prensa y enorme calor popular. Argentina, se sabe, es un país de gran tradición fierrera. Pero también se sabe que cualquier hecho puede ser gran noticia a principios de año, cuando pasa poco y nada, y que, de Madonna al Dakar, "cualquier caravana colorida que pise este suelo lo conquista y gobierna", según ironizó el publicista y filósofo Omar Bello en Perfil. Ñ, la revista cultural del diario Clarín, fue el primer gran medio público que alertó sobre las protestas de arqueólogos y paleontólogos porque los cientos de vehículos del Dakar "pueden destruir los sitios que guardan fósiles y la historia milenaria" en distintas zonas del país. La Secretaría de Turismo, que aportó unos diez millones de pesos en el Rally, y los propios organizadores aseguraron que el Dakar respetará el patrimonio arqueológico y, si es necesario, revisará su ruta, como ocurrió en la segunda etapa, cuando evitó pasar por un cementerio tehuelche. Pero los especialistas consultados por Ñ hablaron del paso por la región de Somuncurá (Río Negro) y Fiambalá (Catamarca), sitios arqueológicos como las Dunas del Tatón, donde "una huella puede durar cuarenta años porque se rompe el equilibrio del desierto", y de yacimientos paleontológicos y fósiles que "constituyen testimonios únicos e irreproducibles que documentan la historia de la vida en la corteza terrestre". Son numerosas las advertencias de especialistas en sitios de Internet, como también la denuncia ambiental presentada ante una fiscalía en Mendoza, para impedir el paso del Rally. También en Chile hay silenciosas protestas de ambientalistas y de la comunidad mapuche, horrorizados porque el desierto de Atacama será "violado" por "el negocio de la industria petrolera, automovilística y de la prensa". "Llenar las calles de París y otras capitales europeas con bosta de camello por una semana sería, comparativamente, tierno, barato, ecológico, instructivo y una fiesta para todos", ironizó el investigador argentino Andrés Dimitriu, de la Universidad nacional del Comahue, quien se preguntó que pasaría con un Rally Ceuta-Estocolmo, "con africanos o sudamericanos manejando como idiotas pasando por España, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Dinamarca, pisoteando el fondo de sus granjas o cruzando por sus aldeas". En su primer día por Argentina, el Rally dejó a un piloto inglés con respirador artificial y a un niño de nueve años embestido por una Mitsubishi. Casi se cumple el pedido de un accidente fatal formulado por un funcionario pampeano, para que su provincia ganara fama en el mundo, aunque luego aclaró que fue sacado de contexto. Hace unos años, un sitio de Internet proponía "Dí la primera estupidez que se te venga a la cabeza". Y una persona respondió: "Rally Dakar".
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| Última actualización el Lunes, 08 de Marzo de 2010 19:12 |


